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El sistema actual de oposición a judicatura y fiscalía es el mejor de los posibles. Por Miguel Rodríguez Marcos.

Miguel Rodríguez Marcos | 20 Enero, 2020

El pasado 31 de diciembre de 2.019 tuvimos conocimiento del documento consensuado entre el Partido Socialista y Unidas Podemos titulado “Coalición progresista. Un nuevo acuerdo para España”, en el que se recogen únicamente cuatro propuestas en materia de Justicia y que abarcan, textualmente, menos de media cara del total de 49 folios que componen el documento (lo que refleja, per se, la importancia que la Justicia tiene para los firmantes) en cuyo punto 2.12.2 establece que “modernizaremos el sistema de acceso a la carrera judicial” recogiendo textualmente que: “Para ello, nos inspiraremos en los mejores elementos de los sistemas europeos de carrera única judicial y fiscal, previendo mecanismos que garanticen la igualdad de oportunidades con independencia del sexo y de la situación socioeconómica de los aspirantes”.

Conviene poner de manifiesto al respecto del sistema vigente de acceso a las Carreras Judicial y Fiscal en España varios aspectos.

El primero y más relevante es que es el mejor de los posibles.

Cuando hablamos de las oposiciones a las Carreras Judicial y Fiscal estamos hablando de una de las oposiciones de mayor dificultad en España por la máxima responsabilidad que el ejercicio de sus cargos conlleva y cualquier sistema de acceso a las mismas tendrá sus defectos y sus fortalezas, pero lo que está claro es que hay que optar por uno y el nuestro está a la altura del ejercicio profesional para el que se oposita.

En el actual sistema, lo que no puede negarse a la oposición consistente en el estudio de 325 temas y el desarrollo de tres ejercicios, uno primero, tipo test, y los otros dos orales en cuanto a la fase teórico se refiere y la superación de un período de prácticas en la Escuela Judicial o en el Centro de Estudios Jurídicos así como un período de prácticas en Juzgados o Fiscalías en cuanto a la fase práctica se refiere, es, primero su alto nivel de exigencia, por el deber de estudiar la práctica totalidad de las materias más importantes del Derecho con un muy alto grado de profundidad, segundo lo objetivo del sistema, puesto que la superación de un examen tipo test así como de dos exámenes orales supone demostrar el conocimiento de las materias que se exigen en igualdad de oportunidades entre todos los aspirantes, tercero, que ha demostrado a lo largo de los años no sólo haber funcionado, sino haberlo hecho con razonable éxito y cuarto y último y no por ello menos importante, es un sistema alejado de toda injerencia política al no existir ningún tipo de entrevista personal ni examen psicológico/técnico que deja a criterios absolutamente subjetivos y desconocidos la idoneidad del aspirante.

UNA PROPUESTA PREOCUPANTE

En el documento que se presenta por los firmantes se hace una propuesta de modificación del actual sistema de oposición que, por lo paupérrimo de su contenido, no se sabe si es simplemente un globo sonda sin más pretensiones, si es un texto que tenía que consensuarse en esos términos para satisfacer a un electorado o un determinado programa electoral o bien que realmente se trata de una propuesta firme y seria.

De suceder esto último sería preocupante por varios motivos.

Primero porque en el texto que se presenta se dice que se trata “de modernizar el sistema de acceso a la carrera judicial” desconociendo qué le falta de moderno a nuestro sistema y en qué aspectos concretos se quiere modernizar.

Igualmente preocupa el hecho de querer “inspirarse en los mejores elementos de los sistemas europeos de carrera judicial única y fiscal” cuando, precisamente, la experiencia europea en los países de nuestro entorno ha sido precisamente la contraria, nuestro sistema es el copiado en los países europeos más avanzados.

Finalmente se dice que se quieren “prever mecanismos que garanticen la igualdad de oportunidades con independencia del sexo y de la situación socioeconómica de los aspirantes”, lo que refleja, sin lugar a dudas, un desconocimiento absoluto de la actual (y no tan actual) radiografía por sexos y socioeconómica de las plantillas de Jueces y Fiscales.

En cuanto al primero de los aspectos, se desconoce si se refiere a que existe alguna dificultad para las personas de un determinado sexo en cuanto al acceso a nuestras carreras (como si existiesen oposiciones diferentes en función del sexo del aspirante y con distinto nivel de dificultad) o que exista una discriminación por sexos en la actual plantilla de nuestras carreras, lo que es rotundamente falso puesto que la mayor parte de nuestras plantillas está conformada por mujeres, siendo además desde hace muchos años el sexo del mayor número de opositores así como de los aspirantes que superan efectivamente las oposiciones.

A modo de ejemplo, en la carrea Fiscal desde la promoción de 1.988 nunca ha habido más hombres que mujeres y, con el transcurso de no muchos años, veremos que las cúpulas de las carreras Judicial y Fiscal estarán también copadas en su mayor parte por mujeres, lo que en resumen supondría que, de tener que prever mecanismos de igualdad de oportunidades con independencia del sexo tendrían que serlo, sin lugar a dudas, en beneficio del sexo masculino.

Finalmente y en cuanto a los mecanismos para garantizar la igualdad de oportunidades con independencia de la situación socioeconómica de los aspirantes sólo cabe resaltar una vez más el desconocimiento de la realidad socioeconómica de las plantillas de Jueces y Fiscales, en los que la mayoría provenimos de familias de clase media y sin ningún miembro Juez o Fiscal en las mismas, lo que no obsta a que sea deseable cualquier tipo de ayuda económica, como recuperar el sistema de becas estatales que estuvo vigente hasta unos años, o extender las becas existentes sólo en determinadas comunidades autónomas o en determinadas asociaciones judiciales.

De lo dicho me gustaría recordar la calificación del actual sistema de acceso que hice al comienzo en cuanto a que “es el mejor de los posibles” y, por lo tanto no es el perfecto, en el que por descontado caben mejoras y revisiones…, pero cuando se trata de la oposición para el acceso a las dos Carreras que conforman el Poder Judicial debe exigirse un mínimo de rigor y de seriedad por parte de nuestros gobernantes, no sólo por los que ya estamos dentro, sino por el nutrido cuerpo de opositores al que se genera sin necesidad desasosiego y, por supuesto, a la población que se merece el mejor y más preparado cuerpo de Jueces y Fiscales posible, por lo que no más propuestas innecesarias y vacías de contenido. Gracias.

Miguel Rodríguez Marcos

Miguel Rodríguez Marcos | 20 Enero, 2020

Vicepresidente de la Asociación de Fiscales

Fiscal en la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias

Especialista en delitos económicos y en protección de personas con discapacidad

Fuente: ConfiLegal